Es una de las primeras decisiones que toma cualquier comprador: ¿preventa o entrega inmediata? Ninguna es "mejor" de forma absoluta. Depende de tu objetivo, tu plazo y cuánto riesgo estás dispuesto a asumir. Esto es lo que vale la pena poner en la balanza.
Lo que gana la preventa
El argumento más común a favor de la preventa es el precio de entrada: normalmente es más bajo que el de una unidad terminada, porque el desarrollador está financiando la construcción con las aportaciones de los compradores. A eso se suma un esquema de pagos fraccionado (un enganche más el saldo dividido en mensualidades durante la obra), que resulta más accesible que pagar de contado o calificar de inicio para un crédito completo.
El otro argumento es la plusvalía: si el desarrollo se entrega según lo prometido, en una zona con demanda real, el valor de la unidad suele subir entre el apartado y la entrega, simplemente porque compraste "a precio de obra" un inmueble que al entregarse vale como terminado.
Lo que hay que vigilar
El riesgo de la preventa no es abstracto: es el riesgo de que el proyecto se retrase, cambie de condiciones, o, en el peor caso, que no se termine. Antes de apartar, conviene revisar quién es el desarrollador (su historial real, no solo su marketing), si el predio está libre de gravamen, si ya tiene los permisos y factibilidades necesarios (uso de suelo, construcción, agua, CFE), y qué dice el contrato sobre penalizaciones por atraso y sobre qué pasa con tu dinero si el proyecto no avanza.
Lo que gana la entrega inmediata
Una propiedad ya entregada elimina el riesgo de construcción: la ves, la mides, sabes exactamente qué estás comprando y puedes empezar a habitarla o rentarla de inmediato. A cambio, el precio de entrada es mayor y ya no capturas la plusvalía de construcción que sí captura quien compró en preventa.
La pregunta correcta no es "¿preventa o entrega inmediata?", sino "¿qué tan bien evaluado está este desarrollador y este predio específico?"
Esta es exactamente la razón por la que en GR8 no recomendamos un proyecto en preventa sin haber revisado sus seis criterios base (desarrollador, predio, permisos, ubicación, plusvalía y rentabilidad). Elegir entre preventa y entrega inmediata importa menos que la calidad del proyecto específico que estás evaluando.
