El precio de lista de una propiedad nunca es el número final que vas a pagar. En México, comprar un inmueble, seas o no extranjero, implica una serie de gastos de cierre que conviene tener claros desde el inicio, no descubrirlos en la notaría.
Los gastos principales
El más relevante es el ISAI (Impuesto Sobre Adquisición de Inmuebles), un impuesto estatal que se paga al comprar y cuya tasa varía según el estado; normalmente va entre el 2% y el 4.5% del valor de la operación. A esto se suman los honorarios notariales (el notario es obligatorio en cualquier compraventa de inmuebles en México), el avalúo, los derechos de registro público de la propiedad, y, si compras en preventa financiada por el desarrollador, posibles gastos administrativos propios del contrato.
Si eres extranjero y compras en zona restringida
Se suma el costo de constituir el fideicomiso bancario: una cuota inicial y una cuota anual de mantenimiento al banco fiduciario, además del permiso correspondiente de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Estos costos varían por institución bancaria, así que conviene comparar antes de elegir el fiduciario.
Impuestos si decides rentar o vender después
Si rentas la propiedad (por ejemplo en Airbnb), la renta genera obligaciones fiscales en México independientemente de tu nacionalidad o residencia. Y si en el futuro vendes, aplica el ISR por ganancia de capital sobre la utilidad de la venta, con algunas exenciones parciales si la propiedad fue tu casa de habitación y cumples ciertos requisitos.
Ningún gasto de cierre debería ser una sorpresa el día de la firma: pide el desglose completo antes de comprometer tu enganche.
En GR8 te conectamos con notarías y contadores con experiencia real en operaciones con extranjeros, para que esta parte, que suele ser la más confusa del proceso, quede resuelta antes de firmar, no después.
